
Lo enterré en el jardín junto a una vieja máquina oxidada.
Allí, no más abajo, ni más arriba, se juntará conmigo alguna vez. Ahora él ya se fue con su pelaje, su mala educación, su nariz iría. Y yo, materialista que no cree en el celeste cielo prometido para ningún humano, para este perro o para todo perro creo en el cielo, sí, creo en un cielo donde yo no entraré, pero él me espera ondulando su cola de abanico para que yo al llegar tenga amistades.
Ay no diré la tristeza en la tierra de no tenerlo más por compañero, que para mí jamás fue un servidor.
Tuvo hacia mí la amistad de un erizo que conservaba su soberanía, la amistad de una estrella independienre sin más intimidad que la precisa, sin exageraciones: no se trepaba sobre mi vestuario llenándome de pelos o de sarna, no se frotaba contra mi rodilla como otros perros obsesos sexuales. No, mi perro me miraba dándome la atención que necesito, la atención necesaria para hacer comprender a un vanidoso que siendo perro él, con esos ojos, más puros que los míos, perdía el tiempo, pero me miraba con la mirada que me reservó toda su dulce, su peluda vida, su silenciosa vida, cerca de mí, sin molestarme nunca, y sin pedirme nada.
Ay cuántas veces quise tener cola andando junto a él por las orillas del mar, en el invierno de Isla Negra, en la gran soledad: arriba el aire traspasado de pájaros glaciales, y mi perro brincando, hirsuto, lleno de voltaje marino en movimiento: mi perro vagabundo y olfatorio enarbolando su cola dorada frente a frente al Océano y su espuma.
Alegre, alegre, alegre como los perros saben ser felices, sin nada más, con el absolutismo de la naturaleza descarada.
No hay adiós a mi perro que se ha muerto. Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.
Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.
No puedo estar más agradecida de la rápida respuesta y la ayuda que me han proporcionado para ayudarme con el fallecimiento de mi gata justo cuando yo estaba viajando a 900km de mi gata ߘ La respuesta y la delicadeza que han tenido ha sido absolutamente incre€3;ble, atienden por WhatsApp a cualquier hora. No tengo palabras suficientes para agradecer el trato recibido de verdad. Sois incre̓bles, gracias por hacer de estos momentos tan tan dif̓ciles m̓s fCciles. pߙϢܨ❤️
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Esta semana santa falleció mi gata con 30 años y es la cuarta recogida con este servicio Manuel es el mejor psicólogo en estos momentos gracias es poco y se queda corta esa palabra, por el apoyo y la empatia con la que escucha y hace de este momento algo diferente ya que el paso por esto también con su mascota y sabe como se siente ese instante.☺️ߑ̰ߐȢ ⬛ߌ
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